Los refugios como ejemplo de bienestar animal
¡Es verdad, es verdad! Llevar un refugio es no tener ni un día de descanso, si además sumamos animales nocturnos, a lo mejor hasta no tienes ni una noche entera para ti y todo se convierte en una especie de vocación, que no sacrificio, sin fronteras.
Digo que no es sacrificio, porque las personas que hemos venido a dirigir, controlar y cuidar un refugio, lo hacemos porque creemos en nuestro trabajo y no hay nada mejor para ser feliz, que trabajar en lo que crees y conseguir resultados pequeños y grandes. Ojo, ¡ojo! Que no sea un sacrificio, no quiere decir que las dosis de esfuerzo personal no sean a chorro limpio y en cantidades ingentes, esfuerzo es la palabra clave.
Y ¿qué concepto de refugio queremos manejar? Aquí lo teníamos muy claro, queríamos algo funcional, seguro, pero también ejemplar, está muy bien esto de rescatar animales, ponerlos a buen recaudo y cuidarlos, pero claro, si esto va a ser 7/24, tenía que ser agradable para los humanos y estupendo para los animales, que a la vez estando estupendos hacen que los humanos que estamos aquí sintamos esa sensación de triunfo total sobre la tristeza que supone un abandono o la rabia que da el maltrato.
Pero no es solo que los de dentro de la casa seamos los contentos y satisfechos durante este paso temporal por aquí, la cuestión también es poder cambiar desde aquí los conceptos que nos han inculcado sobre la tenencia y cuidados de los animales. Quizás sea esta la labor más importante de todas: cambiar ideas antiguas por nuevos paradigmas donde las palabras enriquecimiento ambiental y espacio de calidad, se conviertan ya en habituales en los hogares que reciben a este tipo de animales.
Así que un refugio debería pasar de ser un contenedor de animales abandonados, a ser un contenedor de ideas para que los animales refugiados sean el ejemplo a seguir por todos los adoptantes que se acerquen a conocerlos, y de esta manera poder empezar a subir el listón ya no sólo en la responsabilidad sino en las exigencias de la sociedad de cómo deberían mantenerse a los animales en los espacios de tránsito, tales como son las tiendas o los criaderos y en los hogares.
Superar la idea de jaula versus recinto y la idea de comedero-bebedero versus enriquecimiento ambiental y normalizar estos conceptos, podría ser otra forma de frenar la adquisición irresponsable, el maltrato y el abandono. Ya sabéis que todo es lo que se ponga de moda a nivel social.
Un refugio como ejemplo de responsabilidad, es un buen refugio.
Digo que no es sacrificio, porque las personas que hemos venido a dirigir, controlar y cuidar un refugio, lo hacemos porque creemos en nuestro trabajo y no hay nada mejor para ser feliz, que trabajar en lo que crees y conseguir resultados pequeños y grandes. Ojo, ¡ojo! Que no sea un sacrificio, no quiere decir que las dosis de esfuerzo personal no sean a chorro limpio y en cantidades ingentes, esfuerzo es la palabra clave.
Y ¿qué concepto de refugio queremos manejar? Aquí lo teníamos muy claro, queríamos algo funcional, seguro, pero también ejemplar, está muy bien esto de rescatar animales, ponerlos a buen recaudo y cuidarlos, pero claro, si esto va a ser 7/24, tenía que ser agradable para los humanos y estupendo para los animales, que a la vez estando estupendos hacen que los humanos que estamos aquí sintamos esa sensación de triunfo total sobre la tristeza que supone un abandono o la rabia que da el maltrato.
Pero no es solo que los de dentro de la casa seamos los contentos y satisfechos durante este paso temporal por aquí, la cuestión también es poder cambiar desde aquí los conceptos que nos han inculcado sobre la tenencia y cuidados de los animales. Quizás sea esta la labor más importante de todas: cambiar ideas antiguas por nuevos paradigmas donde las palabras enriquecimiento ambiental y espacio de calidad, se conviertan ya en habituales en los hogares que reciben a este tipo de animales.
Así que un refugio debería pasar de ser un contenedor de animales abandonados, a ser un contenedor de ideas para que los animales refugiados sean el ejemplo a seguir por todos los adoptantes que se acerquen a conocerlos, y de esta manera poder empezar a subir el listón ya no sólo en la responsabilidad sino en las exigencias de la sociedad de cómo deberían mantenerse a los animales en los espacios de tránsito, tales como son las tiendas o los criaderos y en los hogares.
Superar la idea de jaula versus recinto y la idea de comedero-bebedero versus enriquecimiento ambiental y normalizar estos conceptos, podría ser otra forma de frenar la adquisición irresponsable, el maltrato y el abandono. Ya sabéis que todo es lo que se ponga de moda a nivel social.
Un refugio como ejemplo de responsabilidad, es un buen refugio.



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